Vamos a darnos una vuelta por la capital de la Costa del Sol, pero no entre sus monumentos o sus museos, sino entre la tradición y la buena gastronomía.
Hay cafeterías, bares y restaurantes cuyos nombres están asociados a los de su ciudad desde hace años y que cuentan su historia mejor que cualquier guía turístico podría hacerlo. Deja que te llevemos a los lugares más emblemáticos de Málaga, aquellos que han echado raíces ya en la historia de la ciudad.
La Antigua Casa de Guardia
Abierta desde que el malagueño José de Guardia cogiera sus riendas en 1840, es la taberna más longeva en Málaga. Se sitúa en plena Alameda Principal y allí es donde se han disfrutado, y se siguen disfrutando, su mítico Pajarete, el Pedro Ximénez, el vermut, Guinda o el Moscatel. Toda una oda a los vinos de Málaga.
Si buscas algo con lo que acompañar a este oro líquido, pide que te pongan para picar unas gambas, langostinos, mejillones o cualquier marisco o conserva que te entre por los ojos. Lo más tradicional, con sus apuntes a tiza en la barra, que verás y con una calidad excepcional.
El Bar Málaga
La calle Santa María da hogar, desde 1852 que se dice pronto, a una taberna donde la decoración te recuerda que no habrá moda ni trend que pueda con ellos. Disfruta de unas alcachofas, un rabo de toro, croquetas, pulpo o del solomillo al vino dulce. Manuel sabe lo que se hace y tiene a mano lo mejor de la gastronomía andaluza. Si tienes la suficiente suerte, podrás disfrutar de sus dos lujosas mesas en los pequeños balcones que dan a la calle Santa María. Suerte.
Casa Carlos
Alicatado a media altura con estilo de patio andaluz, carteles de corridas de toro, y productos autóctonos dentro de recetas míticas y clásicas de la cocina más auténtica. El barrio de La Malagueta tiene una joya que no debe perderse, y que brilla más que nunca después de más de 75 años de trabajo. Pide gazpachuelo, callos, berzas o arroz. Acertarás sí o sí.
El Pimpi
Haced paso al lugar más emblemático y actualmente conocido de toda la provincia de Málaga; el Pimpi. Abrió sus puertas en 1971, en el lugar donde antes estaba un antiguo caserón del siglo XVIII, en calle Granada. Si le echas un vistazo al mapa, descubrirás que esa calle está…bueno, digamos que no puede estar mejor situada.
Desde su terraza puedes tomarte un vino o un café mientras estás a escasos metros del Teatro Romano y la Alcazaba.
Lo que nació de manos de Francisco Campos como una bodega de vinos, ha ido evolucionando poco a poco hasta convertirse en un lugar donde poder comer una gran variedad de productos cargados de sabor y buen hacer. Destacan sus “ligeritos” y, por supuesto, los vinos.
Se ha convertido en un punto turístico y de obligada visita, su interior es como recorrer las empedradas calles de un milenario pueblo andaluz. Por allí han pasado personalidades como Carmen Thyssen, Salvador Dalí, Antonio Banderas, la Duquesa de Alba, Antonio Gala, Álex de la Iglesia y un sinfín de rostros conocidos.
El Pimpi Florida
Ojo que suena parecido, pero no es lo mismo, el error te puede costar varios kilómetros andando. El Pimpi Florida se encuentra en El Palo, no en el centro de la ciudad.
Desde 1953, la calle Almería no ha parado de recibir visitantes. En su estrecha pero a la vez infinita barra, se sirve lo mejor que puede ofrecer el mar en platos que te harán viajar y disfrutar. El ambiente es una de las claves del éxito, además de una comida espectacular. Gambas al pil pil, las huevas, el calamar y el vino blanco deben estar en tu pedido, si no, no has estado realmente en el Pimpi Florida.
La Recova
Lo mejor de la Iglesia de San Juan no es su fachada, ni su interior, sino que está a las puertas de La Recova. Una decoración personal, única, antigua, vintage, llámalo como quieras, pero no vas a creerlo hasta tenerlo delante.
No pienses en otro sitio mejor para desayunar, y si andas un poco justo de tiempo, mejor, porque así podrás pasarte a mediodía para el picoteo, y poder disfrutar de sus vinos y vermut. Su visita es de obligado cumplimiento, es de primero de malagueño.